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“Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre” Muchos hemos escuchado la frase “...y fueron felices para siempre” al terminar un historia de amor, un cuento para niños o una película. Sin embargo no es así en el cristianismo. En realidad la vida cristiana es un proceso, que incluye tanto derrotas como fracasos, pero que aún estas últimas, nos lleven a tener éxitos y victorias en nuestras vidas. Una y otra vez se pueden escuchar y ver las informaciones de una empresa determinada hablando de su producto; y una y otra vez se escucha decir que “el proceso es tan importante como el producto terminado”. En otras palabras, no están diciendo que para llegar a obtener un buen producto que la gente pueda comprar con confianza no solo se piensa en el producto terminado sino que también se tiene en cuenta los detalles en el proceso de producción. Algo similar sucede en la vida cristiana: El Proceso es tan importante como el Producto. Aunque muchas veces nos cuesta admitir que Dios permite que pasemos por dificultades y hasta pensamos que la “lucha” puede ser un ataque del enemigo, solemos olvidarnos que Dios sigue siendo Señor de nuestras vidas en cualquier circunstancia que nos encontremos. Veamos el ejemplo de David: Salmo 119:67 “Antes que fuera humillado, descarriado andaba; pero ahora guardo tu palabra”. (v.71,72) “Bueno me es haber sido afligido, para que aprendiera tus leyes. Mejor me es la ley que procede de tu boca que miles de piezas de oro y plata”. La paráfrasis de La Biblia al Día dice: "Yo anduve desviado hasta que tú me castigaste; ahora sigo fielmente...Tu castigo fue lo mejor que pudo ocurrirme, pues me enseñó a poner atención a tus leyes. Ellas son para mí más valiosas que millones en oro y plata". El salmista había estado sufriendo durante un tiempo. No dice qué ocasionó el dolor, ni cuánto lo soportó. Sino lo que sucedió. David reflexiona y llega a la conclusión que hay dos cosas que puede decir en cuanto al fracaso". a) Experimentar el fracaso desarrolla una vida de obediencia. b) Experimentar el fracaso desarrolla un espíritu dócil. (v.71) “Bueno me es haber sido afligido, para que aprendiera...” ¿Conoce a algunas personas que parecen escuchar atentamente a Dios, con corazones sensibles al Espíritu Santo? Seguro son personas que saben del quebrantamiento de lasa dificultades y los golpes. Tienen las cicatrices como credenciales para probarlo. El Apóstol Pablo escribe a los corintios: dice: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación” (2 Corintios 7:10) Algo muy difícil es confesar sinceramente nuestros fracasos. Hablar con el cónyuge, con los hijos, con supervisores, y hasta con Jesús; va en contra de nuestra inclinación natural de confesarlo todo, de reconocer nuestras faltas y lo más difícil aun, pedir perdón. Utilizamos muchas defensas: Negamos, ponemos Excusas, nos Justificamos, para reinterpretar nuestras fallas y presentarlas como blancas en lugar de negras. O tal vez nos toma un ataque de “semi sinceridad” y llegamos a un acuerdo aceptando un “gris”. En otras palabras, la Biblia dice “que nuestro si sea si y nuestro no sea no”, sin embargo cuantas veces somos muy hábiles para presentar un “Ni” (no es si y tampoco no). Lo mejor que podemos hacer es reconocer la verdad. Debemos llamar al fracaso, "fracaso". Al pecado, pecado. Admitir la equivocación y aprender lo que Dios tenga para enseñarnos a través de ello. Winston Churchill dijo: "Éxito es ir de un fracaso a otro, sin perder el entusiasmo". Alguien dijo: Interprete correctamente sus fracasos y habrá dado su primer gran paso hacia la madurez. Que vergüenza que tengamos que pagar tal precio para lograr un poco de discernimiento. Éxodo 2:15 dice que Moisés "...se sentó junto a un pozo...” En ese momento, él se sintió como si estuviera en el fondo del pozo, mirando hacia arriba, aturdido y exhausto, Moisés pudo meditar en su pasado más reciente. Quisiera proponerles cuatro pensamientos que Moisés pudo haber considerado en esos momentos. PRIMERO: Los Fines Espirituales Nunca Se Alcanzan Con Medios Carnales En Egipto, Moisés "miró a uno y otro lado" (Éxodo 2:12), y luego mató a un egipcio y lo enterró en la arena. Moisés estando en Egipto, jamás se preocupó en verificar las señales o averiguar la voluntad y el tiempo de Dios para esa voluntad. Desde luego, nunca oró antes de dar el golpe que mató a un hombre. Ah, por si no lo entendió, lo que hizo Moisés fue “asesinato”. No se puede sembrar una semilla carnal y lograr un fruto espiritual. Usted y yo no podemos plantar un acto carnal para cosechar un provecho espiritual. Si usted manipula, disimula, anda con intrigas y miente para llegar a la cima, ¡no le dé gracias a Dios por el éxito! A veces nosotros le decimos al Señor: "Gracias por lo que me diste, Padre". Y el Señor responde: "¿Quién? ¿Yo? Yo no hice eso. Eso lo hiciste tú, eso lo conseguiste de tu propia voluntad". Por ejemplo: Alguien hace trampas en un examen y logra una buena calificación y luego le da gracias a Dios por “haberlo ayudado en el examen”. Mientras Moisés estaba sentado junto al pozo, imaginó una la voz de Dios hablándole: "No me des las gracias, Moisés, porque hay un egipcio enterrado bajo la arena. Tú hiciste eso. Actos carnales como ese no hacen avanzar mis planes, todo lo contrario, lo retrasan". SEGUNDO: El Tiempo Oportuno Es Tan Importante Como La Acción Dios no solamente planifica lo que debemos hacer, sino que también ha dispuesto el tiempo oportuno para que lo hagamos. Alguien dijo: “El conocimiento me dice lo que debo hacer; la sabiduría me dice cuándo y cómo hacerlo.” Y también: “Un golpe dado en el momento justo, vale más que 1.000 dados apresuradamente antes de tiempo” Así es como encontramos ciertos ejemplos en la Palabra de Dios: ¿Qué habría ocurrido si Josué hubiera dicho: "Para que llegar a siete, demos cinco vueltas alrededor de Jericó, y luego toquemos las trompetas. Siete vueltas me parece mucho"? ¿Cree que los muros habrían caído? ¿Qué habría pasado si al ver David a Saúl en la cueva, hubiera dicho: "Esta es mi oportunidad. Después de todo, Dios dijo que sería rey". ¿Cree usted que Dios habría bendecido ese proceder? Todos nosotros, en momentos de mayor desaliento podemos habernos sentido como diciéndole al Señor: "Dios, esto es algo muy importante para mí. ¿No podrías apurarte un poco? ¿No puedes hacer que la cosa se mueva más rápido aquí abajo? ¡Apúrate, Señor! Te he estado hablando de esto durante semanas". Moisés era demasiado poderoso. Demasiado educado. Demasiado culto, dotado, favorecido. Estaba tirando muy fuerte de la cuerda y tuvo que aprender que: Esperar no era una señal de debilidad sino de fortaleza. TERCERO: Ocultar El Mal No Lo Borra, Solo Retrasa Su Descubrimiento: Ocultar el mal, no sirve para borrar el mal. Mark Twain dijo: "Todos nosotros somos como la luna. Tenemos un lado oscuro que no queremos que nadie vea". Como padre nos sentimos bien cuando nuestros hijos dicen: "Papá, me equivoqué". Y unos de los más difíciles en la vida de un padre son cuando el hijo no reconoce el error y trata de ocultarlo. La Biblia nos insta una y otra vez a no ocultar nuestras faltas, fracasos o pecados, sino que no alienta a confesarlos lo antes posible. En ello hay un gran poder y una liberación sin límites. CUARTO: El Liderazgo Espiritual Es Asignado Por Dios, No Es Auto atribuido: Tal fue el caso de David y de los profetas del Antiguo Testamento. Hasta el mismo Saúl quien fue el primer rey de Israel. Solo Dios puede delegar autoridad en sus hijos. Una y otra vez vemos las consecuencias de líderes que hacen un mal uso de la autoridad delegada por Dios. El verdadero líder espiritual no necesita recordarle continuamente a sus seguidores que el “es el Líder”, que es el “que tiene la Autoridad”. Cuando alguien recibe autoridad de Dios y se comporta como tal, la gente lo reconoce y se somete voluntariamente a ese liderazgo. Por otra parte, cuanto mal le ha hecho a la iglesia aquellas personas que hicieron hasta lo imposible para conseguir o estar en “un cargo” o pensaron que la autoridad espiritual viene de una credencial que se entrega todos los años. Así también, aquellos que perjudican el desarrollo de la Iglesia al no reconocer o respetar las autoridades dispuestas por el Señor. El Fracaso Produce Un Constante Desarrollo De Una Actitud De Siervo: Éxodo 2:16 dice: “Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre. 17Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas” (v.19) “Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas” Alguien solía decir: “Donde quiera la providencia de Dios nos conduzca, debemos desear ser útiles y esforzarnos por lograrlo. Cuando no podamos hacer el bien que queremos, hagamos el bien que podamos. Al que es fiel en lo poco, mucho más se le confiará". El fracaso siempre nos enseña a tener una actitud de siervo. ¿Y qué hace un siervo? Hace "la tarea que venga". Hace lo que está disponible y listo para que se haga. Los que no tienen tal actitud se resisten a “ensuciarse” las manos. Nunca se involucran en los problemas de trabajar con la gente. Quieren lo bueno, lo placentero. Pero, ¿y lo desagradable que está fuera de la vista de los demás? “¡Que lo hagan otros”, dicen, “yo fui llamado por Dios para servir!”. Pero recordemos una vez más: “El que no Sirve, no sirve” y yo le agrego “para nada!” MOISES ESTUVO DISPUESTO A PERMANECER EN EL ANONIMATO Éxodo 2:21 “Y Moisés convino en vivir con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés” Tuvo 2 hijos, uno llamado “Gersón” que significa “Forastero”; porque era así como se sentía Moisés y el otro hijo llamado “Eliézer” que significa, “Mi Dios es Mi Ayuda” ¿Está usted dispuesto a vivir en el anonimato? Es decir, ¿Esta dispuesto a servir a Dios y trabajar sin importar si lo ven o no; si lo reconocen o no públicamente por ello; si no obtiene aplausos por su trabajo? Una mentalidad de siervo le enseñará lo que es esa actitud. Para decirlo con palabras sencillas, en el cuerpo de Cristo hay personas que han sido llamadas a ser los dedos de los pies. Pero ¿si faltan? No le importará si está primero o último, si está en el centro o detrás del escenario, si está dirigiendo la actuación o recogiendo las cosas. Usted es simplemente parte del ejército del Rey y hace lo que tiene que hacer en el momento que hay que hacerlas. Las personas de dedicación total son, básicamente... ÚTILES ¡Y eso es bastante! MOISES APRENDIÓ A DESCANSAR Y CONFIAR EN DIOS Los últimos tres versículos de Éxodo 2 están a la vez cargados de tristeza y llenos de esperanza. Éxodo 2:23-25 dice: “Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. 24Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. 25Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios” (La expresión significa: Los tuvo en cuenta). Sería mejor para usted creer que Moisés, aunque permanecía escondido en un rincón de ese desolado desierto, escuchó esa noticia de boca de los viajeros de las caravanas que subían de Egipto y atravesaban el desierto de Madián. Cuando Moisés se enteró del clamor de los hebreos, su corazón debió darle un vuelco. Sin embargo, a diferencia de antes, descansó y confió Dios. Ahora estaba dispuesto a esperar aun cuando la espera no tuviera fecha! El salmista nos dice: “Dios conoce nuestra condición, se acuerda de que somos polvo”. Sin embargo Dios nos dice: "Tú estás apenas comenzando. ¡Sigue adelante!" Alguien escribió: Para algunos el problema no es que han fracasado, sino que no han fracasado lo suficiente. Dios está siempre con nosotros: Dirigiéndonos, Enseñándonos, Haciéndonos Humildes y Preparándonos para un mejor servicio. ORACIÓN: Señor Jesús, te doy gracias por esta meditación. Te ruego me ayudes a ver lo que yo no veo y esperar lo que has preparado para mí. Reconozco y confieso que de ahora en adelante los fracasos no me detendrán, porque he entendido que el fracaso es parte del proceso que Tú utilizas para producir mejores hombres y mujeres de Dios. Te pido me des sabiduría y paciencia para esperar y cuando tú lo decidas podrás usarme para que Tu Nombre sea glorificado aquí en la tierra. Gracias Señor Jesús. Amén. |