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Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve...Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Siempre se ha hablado de crecimiento cristiano; que “la Iglesia tiene que crecer”, que “el cristiano debe crecer”, que “debemos crecer en oración”, “crecer en la fe”, “crecer en la madurez”, etc.La palabra Crecer según la Real Academia Española tiene varias definiciones, entre ellas: 1. intr. Dicho de un ser orgánico: Tomar aumento natural. Aplicado a personas, se dice principalmente de la estatura. 3. intr. Adquirir aumento. 8. Dicho de una persona: Tomar mayor autoridad, importancia o atrevimiento”. Pero en esta oportunidad vamos a examinar lo opuesto al crecimiento y en el caso de una persona y, en especial en la vida cristiana un creyente. Vamos a preguntarnos: ¿Cuándo una persona deja de crecer? Se deduce lógicamente que una persona de fe débil también es deficiente en la madurez, y viceversa. La Fe se puede describir como: certeza, seguridad, confianza. Es el sexto sentido que hace posible que uno perciba la invisible pero muy real esfera espiritual. La fe es confianza en un Dios absolutamente honrado y confiable. La fe hace posible que el creyente trate el futuro como presente y lo invisible como visible. La fe es la seguridad que se halla: 1) En un Dios que no conoce limitaciones, 2) En un Dios con quien todas las cosas son posibles. La fe no existe aparte del objeto en el cual se enfoca, este objeto o “blanco” es Jesucristo. Hebreos 12:2 dice: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”. La fe crece y se desarrolla con el ejercicio, pero se atrofia con la negligencia. ANDAR POR FE, NO POR VISTA Jesús dijo con respecto a esto: "Bienaventurados los que no vieron, y creyeron" (Juan 20:29b). Gran parte de la angustia en la vida de creyentes inmaduros proviene de un conflicto no resuelto entre estos dos principios: la Fe y la Vista. La vista se interesa en lo visible y lo tangible; la fe se ocupa de lo invisible y lo espiritual. La vista es prudencia mundana; la fe es sabiduría de otro mundo. La vista concede realidad sólo a las cosas presentes y visibles; "tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos" (Hebreos 11:1, Versión Popular). Note que se dice que la fe es "la convicción de lo que no se ve", no la conciencia de lo que no se ve. Antes que podamos sentirlo o verlo, debemos ejercer fe en eso. La fe es el acto inicial, y el sentir el efecto que viene como resultado de esa fe. Hebreo 10:35 dice: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón”. REVELACIÓN Y REALIZACIÓN: Una progresión divina se ve en Romanos 6:6,11,14. Revelación; Reconocimiento y Realización. (6:6) En primer lugar la REVELACIÓN de un hecho objetivo, que no depende de ningún sentimiento: “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”. (6:11) El RECONOCIMIENTO del hecho por la fe: “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”. (6:14) Al final viene la REALIZACIÓN, es decir, la experiencia, el sentimiento basado en el hecho: “El pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”. Entonces podemos esperar ser llenos "de todo gozo y paz en el creer" (Romanos 15:13). HAY GRADOS DE FE: Alguien dijo: La incredulidad tiene una memoria muy corta. Cuan cierto es esto, ya que en esta vida necesitamos continuamente aferrarnos por la fe a las muchas promesas de Dios para nuestra vida, familia, economía y más. Cuando el apóstol Pedro comenzó a hundirse en las olas que lo sumergían, Jesús le dijo: "¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?" (Mateo 14:31). Siempre nos hundiremos cuando preferimos la vista a la fe. Mientras Pedro miraba a Jesús toda estaba bien, pero cuando alejó sus ojos del Señor inmediatamente aparecieron los problemas. ¡Vaya! Cuanto se parece esto a nuestras experiencias en este mundo. Que distinto que somos y nos comportamos mientras miramos a Aquel que tiene poder para darnos fuerzas aún más allá de la muerte. “Sino lo veo no lo creo”, dice la sabiduría mundana. “Creer es ver”, afirma la persona de fe madura. La Biblia abunda en tales paradojas: algo al parecer contrario a la razón, pero en realidad verdad: Como cuando nuestro Señor enseña que el grano de trigo estaba muerto porque no había muerto (véase Juan 12:24) LA FE PUEDE CANTAR EN LA CÁRCEL: El profeta Habacuc ofrece un ejemplo notable del triunfo de la fe bajo ataque. Parado en su mirador, estaba desconcertado por dos cosas: Su oración no contestada y la provisión de Dios al parecer inactiva. Por una lado, la prosperidad de los malos y por otro las aflicciones de los justos parecían no concordar con su concepción de la naturaleza bondadosa de Dios. En el capítulo 1 de Habacuc, la versión Dios Habla Hoy, dice: “Señor, ¿hasta cuándo gritaré pidiendo ayuda sin que tú me escuches? ¿Hasta cuándo clamaré a causa de la violencia sin que vengas a librarnos? 3 ¿Por qué me haces ver tanta angustia y maldad? Estoy rodeado de violencia y destrucción; por todas partes hay pleitos y luchas. 4 No se aplica la ley, se pisotea el derecho, el malo persigue al bueno y se tuerce la justicia” Y aunque parezca una situación actual, estos sucedía unos 600 años antes del nacimiento de Jesús. Sus oraciones aparentemente estériles reciben respuesta de Dios. Vino el alivio cuando Habacuc recibió una palabra del Señor: "El justo por su fe vivirá" (Habacuc 2:4). Con esta garantía, pudo enfrentarse a una tragedia espantosa con una canción en el corazón: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación" (Habacuc 3:17-18). Como el profeta tenía a Dios, lo tenía todo, y a través de su fe en Dios, pudo enfrentarse a la tragedia y la angustia y sobrevivir a ellas. Es imposible que alguien actúe con fe en Dios estando fuera de la voluntad de Dios. Alguien dijo: “Con Dios, una persona puede ser todo lo que debe ser; y puede hacer todo lo que debe hacer”. LA FE Y LAS PROMESAS: La fe se alimenta de las promesas de Dios. La presencia de Dios es el ambiente en que prospera la fe. La fe se desarrolla mejor cuando se quitan todos los soportes, pues el ejercicio de la fe incluye arriesgarse. Donde no hay riesgo, la fe es innecesaria. La fe crece con mayor velocidad cuando creemos nuestras creencias y dudamos de nuestras dudas. Con frecuencia se requiere que la fe ande junto con la paciencia. Es en esta escuela que se madura la fe. Se nos aconseja seguir a los que “por la fe y la paciencia heredan las promesas". La fe crece y madura mediante las pruebas. A menudo el esperar parece más difícil que el creer. Pero Dios actúa “por el que en él espera" (Isaías 64:4). ORACIÓN: Querido Dios, en el Nombre de Jesucristo ayúdame a ser una persona de fe. Cuando este pasando por una situación de angustia o dolor, ayúdame a mantenerme con la firme esperanza de que mis oraciones están siendo escuchadas y a la espera del tiempo oportuno para la respuesta. Tus discípulos te lo pidieron y yo te lo pido hoy dame fe para seguir creciendo en mi vida espiritual. Te doy gracias, ahora y siempre. Amén. |